Como vender una vivienda

Poner un piso en venta es fácil. Piensas el precio al que te gustaría vender, haces cuatro fotos, pones un cartel de Se vende en la terraza y un par de anuncios en internet y ¡listos!

Conseguir que alguien diga ¡Me lo quedo! ya es otra historia. 

Si quieres vender tu casa lo primero que deberás hacer es analizar qué se vende y qué no se vende en tu zona, y a qué precios se vende y a qué precios no se vende. O sea, tendrás que hacer eso que llaman un estudio de mercado para decidir un precio de salida. Fijar un precio de salida adecuado es muy importante porque los primeros días tu vivienda será una novedad en el mercado y es cuando se reciben las mejores ofertas. En cambio, pasados esos primeros días, sólo será una vivienda más de las que pululan por el mercado. ¡Y los compradores quieren novedades! Cuanto más tiempo este en el mercado, más bajas serán las ofertas que recibas.

Otra cosa que deberás analizar es quién compra viviendas como la tuya en esta zona, y para qué las compran y cómo lo compran, porque deberás dirigirte a tu público objetivo. Ya sabes, marketing es targeting, dicen.

Una vez decidas el precio de salida y hayas analizado tu target de clientes potenciales, de esos que dicen ¡Me lo quedo!, deberás hacer varias cosas fundamentales. Una, revisar toda la documentación necesaria para vender una casa, solicitar la documentación que te falta (la cédula de habitabilidad, el certificado de eficiencia energética,…) y sacar una nota del registro (ya verás, como habitualmente, te encuentras con sorpresas inesperadas, una antigua carga sin cancelar, una obra nueva sin declarar, un final de obra sin inscribir,…). Luego prepararás la casa para la venta (ya habrás oído hablar del home staging, por ejemplo), harás un reportaje fotográfico profesional; diseñarás, imprimirás y repartirás unos flyers por el barrio; quizás también prepararás un open house; y, claro, pondrás el clásico cartel de Se vende (eso está chupao, ¡verdad!) y unos anuncios en internet (tranquilo, son gratuitos). ¡Bueno! No estaría mal que, además, dispongas de una amplia base de datos de compradores y que tengas unos acuerdos de cooperación con otros vendedores locales.

Bien. Tienes el estudio de mercado, has revisado la documentación y has puesto la vivienda en la calle y en internet. ¡Ya estás listo para empezar a recibir contactos y transformarlos en visitas!

A partir de este momento verás la respuesta del mercado a tu plan de marketing. Si todo va bien, tendrás visitas y ofertas. Si va mal, no tendrás visitas ni ofertas. En el primero de los casos, negociarás las ofertas velando por tus intereses e intentarás cerrar la operación, En el segundo, deberás revisar el plan de marketing y, tal vez, reposicionar el precio.

Si, por suerte, llegas a un acuerdo con el comprador, empieza la segunda parte del reto. A partir de este momento, redactarás un contrato que refleje los acuerdos a los que has llegado con el comprador. Y, al mismo tiempo, que especifique las penalizaciones que tendréis si uno u otro no cumple con los mencionados acuerdos. Ya sabes, hay contratos de arras, contratos de arras penitenciales, contratos de arras confirmatorias, contratos de compraventa,…

Una vez redactado el contrato, quedarás con el comprador para firmarlo y para que te entregue una cantidad a cuenta de la compra. Recuerda, tendrás que fotocopiar el cheque porque luego el notario os lo solicitará. Dile, tambien, al comprador que deberá traer a la posterior firma el número de cuenta de dónde salió el importe del cheque y el resto de documentación necesaria.

Bueno, ya habéis firmado. Ahora te toca buscar la mejor financiación para tu comprador y preparar certificados de corriente de pago de comunidad, certificados de saldo pendiente de la hipoteca para que el comprador te haga una retención el día de la firma e ir buscando notario para preparar la próxima escritura de compraventa.

¡Llegó el día! Vas hacia la Notaría cargado de papeles, de llaves y de nervios. Firmáis sin complicaciones. Todo lo llevabas perfecto e inmaculado.

Os felicitáis, os deseáis lo mejor y te dispones a ayudarle en el traslado y en hacer los cambios de nombres en la comunidad, en el Ayuntamiento y en las compañías de suministros. ¡Ah! Que no se te olvide presentar y liquidar la Plusvalía al Ayuntamiento.

¡Buf! Parece que esto nunca se acaba. Pensabas que con que alguien dijera ¡Me lo quedo! ya estaba todo hecho y resulta que no, que los retos son retos y que para superarlos necesitas conocimientos, equipos, perseverancia y garra.

Pero, ¡lo has conseguido! ¡Enhorabuena!

*PD: si todo esto, y mucho más, eres capaz de hacerlo solo, con seguridad y sin estrés, ¡adelante! ¡eres un crack! 

Si, en cambio, no quieres complicarte la vida, ¡LLÁMAME!   

Del blog de Sergi Verge  https://twitter.com/carbasses?lang=es

 

 

 

 

 

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